Sociedad Peruana de Poetas

Dra Ana Martha Crosby Crosby - Presidenta

Sublimar un texto, ya sea poético o no, con estética y significaciones ingeniosas, es menester de todos los que abordamos al oficio de escribir. En uno de los caminos, podríamos recurrir al uso de los olvidados adjetivos poéticos y a una versión remozada de estos. En su mayoría, los podemos identificar por sus terminaciones más comunes: -reo(a) de pertenecer, -vago(a) de vagar –errantismo, imprecisión-, -fero(a) de llevar, -fugo(a) de huir, -fluo(a) de fluir, destilar y -voro(a) comer; para ejemplificar citaremos el término “lucífero” que significa “resplandeciente”. Muy aparte de poseer una musicalidad muy agradable y un marcado concepto poético, tanto la terminación correspondiente como las demás, se prestan para poner a prueba nuestra imaginación y constituir nuevos términos que enriquezcan el panorama de los textos y rescaten del abismo del desuso a lo adjetivos poéticos. Y así como alguna vez la locución “límpido” fue un artificio esgrimido por algún innovador, podemos diseñar nuestras propias palabras. Al hacer esto, estaríamos cumpliendo una de las funciones requeridas por muchos escritores: crear palabras cuando las que se tienen al alcance no sirven para trasmitir lo que se siente. Ellos vislumbran en estas construcciones, un camino aún más fructífero tanto para la poesía como para todas las expresiones literarias.
De esta manera, rememorando y basándonos en los adjetivos poéticos, cuasi arcaísmos, podemos esbozar adjetivos como “gelífero”, que se podría conceptualizar de diversos modos, pero esto se lo dejo a la destreza del lector. Sin embargo, podemos ensayar un ejemplo poético: “El personaje exhalaba un hálito que llevaba frío al extremo”, pero aplicando el neologismo podría enunciarse: “El personaje exhalaba un hálito gelífero
Cabe resaltar que los recursos neológicos son los que nos permiten accionar de manera lúdica para crear estas palabras, denominadas neologismos. Guiándonos de estos recursos, propios de nuestra lengua, construiremos consciente y correctamente los términos que integraremos a lo establecido, dinamizando nuestra lengua y recuperando parte de esta: los términos poéticos, más específicamente los adjetivos.
Raúl Allain

Etiquetas: concurso, efecto, finalista, rashomon

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Rossibel Ipanaqué Madrid Comentario de Rossibel Ipanaqué Madrid el noviembre 12, 2009 a las 2:00am
son las mismas conclusiones a las que solemos llegar los "soñadores", porque en nuestro mundo hay más de lo que este mundo nos da y tenemos que hacer nuevos aportes a la lengua (aunque visto así parezca muy terrenal, para podernos expresar). Hay que saber llegar a lo más profundo, hay que saber cuándo crear... un adjetivo mal empleado puede matar la intensidad... incluso una coma mal puesta puede ser el no deseado punto final en la vida del poema que pugna por asomar...
LOS POETAS SOMOS ARTISTAS QUE DIBUJAMOS SUEÑOS CON EL VERBO Y EL CORAZÓN...
GIULIANA LLAMOJA HILARES Comentario de GIULIANA LLAMOJA HILARES el agosto 7, 2009 a las 5:23am
exacto... eso es... "crear las palabras cuando las que se tienen al alcance no sirven para transmitir lo que se siente" ese es el tema... cómo expresar usando el lenguaje lo que queremos expresar. una amiga una vez me dijo: "hay que evitar el lugar común"... saber donde se pone el adjetivo y saber como grafica el adjetivo mi sentir...
interesante tu análisis.... gracias por enviarmelo

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